Un inolvidable 2020

2020… Nunca he estado más feliz de despedir un año. Un año que llegó para ser recordado siempre. Un año que necesitaba explotar y gritarle al mundo que lo escucháramos. Un año que nos hizo encerrar y valorar lo mundano. Un año que parecía un guión escrito por un niño de cinco años. Un año que nos hizo cambiar los planes y bajar la cabeza y aceptarlo. Cómo olvidarte 2020. Nos enseñaste la grandeza de lo simple y el valor inmensurable de una sonrisa. Nos aclaraste la importancia de la familia, los amigos, la gente y nos mostraste que podemos con todo. Descubrimos que los héroes si existen y que están dentro de nosotros. Cómo te necesitábamos. Nos diste duro, nos tapaste la boca pero nos abriste los ojos y así no más te irás con la cabeza en alto de haberlo logrado. Que presumido eres. Pareciera que te vas igual de fuerte a como llegaste. 2020 un huracán de 12 meses. Creo que te entendimos. Vete a descansar. Por mas que quiera nunca te olvidaré. Gracias.

El humor en los tiempos del Covid

Es inevitable: Huele a antibacterial, a alcohol, a cloro y a pan recién horneado. Llevo cuatro meses horneando pan casero para ocupar la mente y las horas. La cocina se ha convertido en mi sitio preferido para pasar los días durante este tiempo. Comer rico y cocinar es uno de los placeres de la vida. Tan cierto es que la culinaria es el arte de hacer trozos de amor comestibles.

La mezcla tiene su truco. Tienes que escoger bien los ingredientes y empezar a amasar. La irás perfeccionando. Llegará el día que tus manos solas sabrán que hacer. Ese día eres feliz.

El humor es como hacer pan pero aquí la risa es el ingrediente principal. Reírse de la vida y con la vida es otro de los placeres de ella y en estos momentos vas entendiendo que sin este ingrediente se te hará más difícil hornear tu pan.

Toca entender la vida sin tantas complicaciones. Aferrarte a tu alegría que no es más que la risa que hay dentro de ti para activar tu estado del ánimo y hacerte gozar tu existencia. La risa esta ahi para activarla y hacerte fuerte. Para decirle al miedo que se aquiete y para saber como pisar fuerte.

Aprende a hacer bien la mezcla. Escoge bien los ingredientes y empieza a amasar. La irás perfeccionando. Llegará el día que tu alma sola sabrá que hacer con tu risa. Y ese día eres feliz.

No es tan difícil. El humor es el arte de hacer trozos de risa alegría.

Una historia de máscaras contada por un niño

Ya van como sesenta y tantos días sumergidos en este cuento que es como una historia contada por un niño de 5 años. Que los chinos crearon un virus con un murciélago, que no deja que nadie salga a la calle y todo el mundo está encerrado, solo salen a buscar papel higiénico y la gente se tiene que poner máscaras y guantes y lavarse las manos todo el día, y unos se mueren y otros sobreviven y los héroes son azules y el niño no para de imaginar.

La fantasía se desborda en esta historia. Todo se sale de proporciones y es escalofriante la manera de sentirnos todos protagonistas de esta fábula inexplicable. No paramos de lavarnos las manos así como de sorprendernos y valorar lo mundano. Han sido mas de sesenta y cinco días, de tardes cortas, de noches largas y bonitas. Unos desvelados, otros menos pero sin poder salir.

Hemos cerrado las puertas de nuestra casa pero hemos abierto las ventanas de nuestras pantallas y las de nuestro corazón para saludarnos, ayudarnos, entretenernos, reírnos, enseñarnos, celebrarnos, acompañarnos, despedirnos y la lista sigue y sigue. Porque los seres humanos necesitamos de los demás. De las miradas, de las sonrisas, de las risas, de los llantos, de los abrazos. Volvimos a entender la importancia de tenernos y querernos con el miedo a perdernos y a extrañarnos.

Llevamos mas de setenta y tantos días encerrados pero nuestra imaginación vuela tanto como la del niño de esta historia que vivimos, que solo falta que nos dejen salir para volar más alto.

Las historias de niños siempre son mágicas y felices y en el fondo sabemos que esta también tendrá un final así. Ya falta poco. Sigamos esperando con la misma calma que no sabíamos que teníamos, con la sonrisa en la cara y con la tranquilidad que da la risa, que pronto nos podamos reír sin mascaras con el de al lado, y que esta fábula nos deje muchas enseñanzas y más historias buenas para contar.

Por los doce que vienen

Sea cual sea su tradición la última noche del calendario es algo que amerita celebración. La familia jala y es un día para estar con ellos. Con todos, con los que hace rato no ves y con los que ves a cada rato. Con los primos que ni sabias que tenías, con los amigos del alma y con los nuevos novios de los solteros del clan. Una noche linda donde damos gracias por lo que hicimos y no nos paso. Y si sigues vivo pues todavía mas para agradecer. Una noche que dejas atrás otro año como te provoque. Con lentejas, la maleta, las 12 uvas, el año viejo, el calzón amarillo, el huevo debajo de la cama, la chispita mariposa, el rojo, el blanco, la organza, la lentejuela o el jean. Sea como sea que le guste pasarlo es una noche linda para llenar la copa y brindar por los próximos doce meses que nos da la vida para estrenar. 🥂 Enjoy your awesome gift.

Los cachivaches de la vida

Esta de moda Marie Kondo la japonesa que no guarda nada y tiene solo lo que usa. Me encanta. Pero mi mamá no puede con ella. Los recuerdos son su vida, la hacen feliz y los guarda con tanto cariño y nostalgia que es imposible botarle algo. Es respetable. Llegar a la casa de mi abuela cuando yo tenía 10 años era algo deslumbrante. Había de todo y para todos. Me acuerdo que me entretenía mucho la colección de adornos que tenía. Era un mundo aparte. Colección de cosas que traía de todas partes por donde viajaba y cosas que iba atesorando con orgullo. La vida se ha vuelto más simple y minimalista. Ya no nos gusta guardar y todo es desechable. Yo aprendí de ellas a valorar las antigüedades y me encantan. Pero no guardo tanto. De pronto en unos años esté yo guardando los cachivaches de la vida que ella tanto valora y la hacen feliz.

A comer garbanzos

Si le gustan los garbanzos sígaselos comiendo, pues salió un estudio que dice que el que come garbanzos es más feliz. No entendí mucho. A mi me encantan los garbanzos y el humus y me los seguiré comiendo ahora con más ganas.

Yo había oido del efecto del chocolate amargo, los mejillones, la miel, los espárragos y las nueces. Pero jamás de los garbanzos. También me encontré con que la acelga, el coco y el yogur griego te suben la seratonina. Esa hormona responsable de hacerte feliz. Que no le falten los garbanzos ni el humus en la nevera.

El ojo cuarentón

Es usted de los que se quita las gafas para ver mejor? Somos dos. Llegue a una edad que con las gafas no veo de cerca. Y sin las gafas tampoco veo. Las medidas del ojo me están cambiando y no se ponen de acuerdo. A un ojo le dio por no ver y el otro se mejoró. Hace una semana me hizo el examen de ojos una japonesa y no se si no le entendí o no me entendió pero quede viendo en japonés. Bien chiquito. Lo peor de todo es que la optómetra me dice que es normal y se ríe. Que es la edad. Me ofendió. Yo vieja no me siento y según ella de aquí para adelante el ojo va en bajada. Espero que al oido no le de por lo que le dio al ojo.

Para llorar a moco tendido

Hoy me desperté con ganas de no reírme. Me ando viendo una serie en Netflix que me gusta mucho pero que me hace llorar. Llevo 37 capítulos y tres cajas de kleenex. Cómo influye lo que ves con lo que sientes. Pero es que no todos los días nos provoca reírnos. Y es que estar triste también es necesario y sano para valorar más los momentos felices. Y como no dejo de ver la serie, porque me encanta y me atrapó, ya hasta me siento parte del elenco y sufro y vivo todo lo que ahí pasa. A mi esposo le da risa. Pero a mi no. Estoy seriamente personificada y sumergida en una historia de amor, de patria y de guerra que me tiene mas nostálgica que nunca. Algo así como lo que se siente cuando el horno te quema la pizza. Les prometo que cuando me acabe esta serie me veré como mínimo cinco horas de Chespirito.

Que no se le atrofie el risorio

Cuando la realidad se enfrenta con el ridículo nace el humor y se crea la risa. La risa esa una explosiva liberación de estrés bien necesaria en el ser humano. Y es que no hay quien aguante un día sin echarse un chiste. No lo creo posible. El humor es algo que nos lo tenemos que tomar mas en serio.

Los médicos deberían recetar terapias de risa a todo aquel que tenga atrofiado el risorio y ande por ahí amargado y gruñón. Debería existir el Dr. de la Risa y muchos se curarían mas rápido. Así que dale las gracias al que te haga reír como mínimo con la mueca de la risa, es el mejor premio que le puedes hacer al que te saque una carcajada.

‘Cuando crezca quiero ser niño’

Si algo he aprendido trabajando con niños es que crecer es una trampa. Que al volvernos grandes perdemos la facilidad de divertirnos con lo mas sencillo de la vida. Se nos va la inocencia y se nos lleva la magia que nos hace soñar con las simplicidades de los días. Y es que los niños tienen el don de ser felices por el solo hecho de existir. En su cabeza el mundo tiene otro color y otra música, y eso los hace especiales. Así de simple y profunda es su filosofía de vida.

La vida nos presta los hijos para volver a aprender a ser niños. Para reírnos de nada y para nada. Para entender que la vida es bonita simplemente por ser vida. Los niños no lo saben pero son los más felices de este mundo. Y es que ellos nos enseñan que la felicidad esta en los buenos momentos y en nada mas.

Aprende a ser espontáneo, di lo que se te pase por la cabeza, se chistoso, sonríe, no tengas miedo, no va a pasar nada y te vas a divertir.